Fuera de mi…

Nadamos en veneno, un mar de incomprensión y emociones mutadas. Lanzamos al mundo una palabra, solo un momento en la vida que necesitamos sacar, quizás una risa, una lagrima, una solicitud de auxilio; sin importar lo que digamos este sentir viaja y se convierte en un boomerang, uno que regresa para golpearnos, ya no solo con lo nuestro, si no con un tratado de la vida y la tragedia de muchas de personas que como nosotros buscaron algo que no encontraban en sí mismos.

Por primera vez en una vida quise mirar el mundo desde una perspectiva diferente.

Hablando de cosas y de la vida pude verme en medio de un lapsus de enojo, tristeza y un poco de comprensión de lo mucho que a veces podemos perder simplemente reaccionando. Sentía mi pecho inflamado con el sentimiento de rabia, con un grito atorado en la garganta… por un momento me hundí en el sentimiento y lo deje salir como Dios me dio  a entender, llorando. Entonces vino la imagen, esa que me molesta tanto, porque sé que la he provocado tantas veces sin ponerme a pensar en lo que pude ocasionar.

Fue como estar fuera de mi cuerpo y notar un pequeño gran detalle.  Me vi reflejada, pero no era un reflejo fiel a la realidad, más bien, uno aumentado y corregido, definitivamente una versión mas amarga, con mis palabras, sí, pero con una intención  aún más profunda y triste, con un tono más molesto y redirigido. Dejo de ser un momento de la vida, el que fuera, para transformarse en un llamado a la guerra, un intento por erradicar la injusticia de una situación repetitiva para siempre.

¿Cómo odiar una reacción entendible y a la vez tan presente para mí?

Para ti amigo mío…

Tomaste mis miedos, mis palabras, hiciste una pintura con el enojo y tristeza que emanaban de mis sentimientos engrandecidos por el momento, pero al fin y al cabo, cotidianos. Colocaste tu mirada detrás de aquellos colores opacos, tu vista se nublo y tus sentidos se vieron envueltos en la bruma de mis pensamientos, te convertiste en mí sombra por un momento; Sin malicia ni entendimiento convertiste una semilla en un campo putrefacto, dejando que la tormenta desbordara de tu control y el mío.

Pude sentir por un momento la fuerza de tu impulso, tan fuerte y constante como siento mi corazón latir a cada momento, y lo siento… siento haber sido, aunque fuera por un momento, ese toque negativo que llega en el momento preciso para hacernos enloquecer.

 

Advertisement

~ por nethiem en 20 octubre 2011.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.