Espejismos
Me detengo en la obscuridad a escuchar el viento silbar, el murmuro de los árboles que danzan como gigantes, cansados de su eterno vaivén. En aquella penumbra aun puedo ver tus ojos, ese destello que consigue hipnotizarme y a veces persuadirme de la existencia de la luz, y es ahí, en medio de la nada, en soledad, que veo el fin de un camino que no era más que un espejismo, de una nube que apareció frente a mis ojos con grandeza mutando velozmente hasta desaparecer.

